Economía Solidaria

En los últimos días hemos escuchado en las noticias que “el sistema bancario y financiero de Estados Unidos está en crisis”; pero, ¿cómo funcionan los bancos?

Cuentan que hace varios siglos, en los pequeños pueblos, la gente guardaba su dinero en su casa, tal vez abajo del colchón o escondido en un lugar seguro para que nadie se lo robara. Al paso del tiempo, apareció una persona en el pueblo- imaginemos que se llamaba Rodrigo- que construyó un lugar seguro en su casa donde la gente podía ir a guardar su dinero. Además, Rodrigo era de fiar y todos sabían que no se iba a robar sus ahorros. La gente del pueblo empezó a llevarle a Rodrigo el dinero para que estuviera seguro. 

Con el paso del tiempo, los carpinteros del pueblo se dieron cuenta que necesitaban dinero para comprar mesas y poder trabajar mejor, pero no les alcanzaba para comprarlas. Se les ocurrió ir con Rodrigo y pedirle que les prestara una parte del dinero que tenía guardado. Entonces, Rodrigo se dio cuenta que ahí podía hacer un negocio: prestaría el dinero y les cobraría. Lo que les prestó se llama capital y lo que les cobró adicional se llaman intereses. El porcentaje que les iba a cobrar se llama tasa de interés activa. Pero a Rodrigo le dio un poco de miedo que los carpinteros no le fueran a pagar, así que les dijo: “si para fin de mes no han venido a entregarme la deuda y los intereses, entonces me quedo con las herramientas que usan”; esto se le llama el aval.

Si por alguna razón los carpinteros no le pagaban a Rodrigo, él tenía que ir a buscarlos y quitarles sus herramientas. Después, las vendería para recuperar algo de lo que le debían. Curiosamente, aunque lo que vale el aval es mayor que la deuda (si me van a prestar $100, me piden un aval de $120), a Rodrigo lo que más le conviene es que le paguen y no quedarse con las herramientas, porque para él es un problema conseguir quién se las compre y en realidad su negocio es el del dinero.

Con el paso del tiempo, Doña Elena, que llevaba su dinero a guardar con Rodrigo, se dio cuenta de que a los carpinteros les cobraban por el préstamo y empezó a exigir que también le pagaran por llevar ahí su dinero. Rodrigo aceptó y les dio un porcentaje de lo que guardaba, a esto se le llama tasa de interés pasiva.

Veamos un ejemplo, supongamos que Doña Elena llevó a guardar $100 y a fin de mes, Rodrigo le va a regresar $110; los carpinteros pidieron $100 y a fin de mes le van a pagar $120. Entonces, Rodrigo ganó $10 simplemente por haber recibido y prestado dinero.

Cada vez más gente del pueblo se empezó a dar cuenta que ese era un buen negocio. Así que se pusieron en los mercados para recibir el dinero de las personas y entregar préstamos. Pero no podían prestar TODO el dinero que recibían, pues en algún momento los dueños del dinero  llegarían a pedirlo. Entonces lo que hacían era recibir los depósitos, guardar una parte, prestar la otra y ganar la diferencia entre lo que recibían y pagaban.

La parte que guardaban se llama reserva y la tenían lista por si alguna persona llegaba por su dinero. En nuestro ejemplo, imaginemos que Rodrigo recibía en total $1,000 y se daba cuenta que al mes la gente regresaba para sacar $500 aproximadamente, así que ese dinero lo tenía que tener disponible. Para estar bien seguro, guardaba $600 y prestaba $400.

Si por algún motivo Rodrigo calculaba mal y la gente llegaba a pedirle su dinero y resultaba que lo había prestado, se tenía que poner de pie en medio del mercado y romper el banquito en el que estaba sentado para que todos se dieran cuenta que no era una persona de confianza. Por eso, cuando un banco tiene muchos problemas, se dice que “quebró la banca”.

Es curioso cómo la mayoría de la gente cree que el dinero que tiene en el banco está ahí, cuando en realidad, sólo una parte está guardada y la otra la ha prestado el banco para cobrar intereses y así ganar dinero. Cuando la gente se siente insegura, la reacción más común es que vaya a su banco para sacar todo su dinero. Si toda la gente hace eso, el banco no podrá regresarles sus ahorros y tendrá que declararse en banca rota. Entonces la gente va a empezar a decir: “si quebró el banco donde José tenía sus ahorros, seguro va a quebrar el banco donde tengo los míos” y saldrá corriendo a buscar su dinero. Como el banco no tiene TODO el dinero porque lo prestó, también va a quebrar. Esta situación en la que quiebra un banco, se genera pánico y empiezan a quebrar otros bancos, se llama corrida bancaria. Por eso es común que cuando un banco está en problemas, se busque la manera de que no quiebre, aunque esto implique que el mismo gobierno tenga que ayudarlo.


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