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altLos chinos nos dijeron que este año era el año de la rata. En México no nos quedó la menor duda de que este año fue el año de la rata. Ese pequeño roedor que anida en las intencionalidades de cada vez más mexicanos parece que se sintió cómodo en el ambiente del año que termina. La rata aparece en las canciones de Paquita la del barrio para denostar al traidor en amores. Parece que no tenemos problemas para identificar a la rata en la vida pública y señalar los destrozos que cometió este 2008.

Empecemos por el final. En días recientes, Transparencia Internacional ha reprobado una vez más a México por sus altos niveles de corrupción. No sólo no avanzamos sino que retrocedimos. Se constata la cultura de la rata entre nosotros. Vivimos y convivimos en un ambiente que propicia la corrupción, que la alienta, que es el aceite que lubrica las interacciones sociales. Gobierno y sociedad no hemos podido con ese flagelo. Que fracaso tan más estrepitoso todo aquello que se ha hecho para limitar y acotar a la rata que merodea a nuestro alrededor.

La rata de la corrupción nos ha demostrado que sean gobiernos priístas, panistas o perredistas, la corrupción goza de cabal salud. En el gobierno federal la Secretaría de la Función Pública es mudo testigo de que no tiene las atribuciones políticas para erradicar a la rata en las instituciones más corruptas, empezando por las de procuración de justicia y terminando en la de los trámites cotidianos.

De la misma forma, en la sociedad no hemos avanzado en una ética de civilidad social. Todos los días conocemos pequeñas historias en las escuelas, los trabajos, los comercios, el transporte, donde se dan los entres necesarios para hace casi cualquier cosa. La rata anida en pobres y ricos y termina el 2008 sin que podamos decir que hay buenas noticias para su desaparición.

La rata también se sintió muy cómoda en el crimen organizado. Narcotraficantes y secuestradores decidieron este año robar la poco tranquilidad que quedaba en la sociedad. En un acto absolutamente inolvidable por su crueldad y miseria, las granadas contra la población civil en Morelia es la pérdida de la inocencia de quienes todavía veían en los narcotraficantes algo de héroes en corridos populares haciendo el bien con su dinero y sus armas. Nada mas alejado de la realidad. La rata del crimen organizado secuestró, mató, ejecutó personas ricas y pobres, lugareños y migrantes, infiltró al Estado y decidió iniciar una guerra de propaganda con mantas en toda la república para decir que ellos controlan la vida pública. No hay rata mas asquerosa que esa, la que manda a los mexicanos a encerrarse a sus casas y deja la calle a los roedores de peor calaña.

Pero un lugar también favorito para la rata es la política. Ahí los ejemplos sobran de cómo se le da el mejor ambiente a dicho roedor. Ahí están los legisladores autoasignándose 250 mil pesos para cada uno entre aguinaldos, bonos y compensaciones por fiestas de fin de año. Ahí se terminan las diferencias partidarias. Todos unidos para llevarse cada uno una buena tajada del presupuesto público a casa. La rata en su máximo esplendor ante la ausencia total de una pequeña ética de la responsabilidad.

En el PRD este año se robaron la elección unos a otros. El cochinero fue monumental a tal grado que el órgano interno perredista propuso la anulación total de la elección. Sin embargo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación instaló en la presidencia del PRD a uno de los contendientes con evidentes criterios políticos. En una elección donde más del 20% de las casillas tuvieron irregularidades, un árbitro externo valida el cochinero y levanta el brazo a quien todavía no sabemos si fue el que más o el que menos hizo cochinadas. La rata entonces, se campeó jubilosa por ese partido.

“Si no pueden renuncien” y “no tienen madre” fueron las expresiones más recordadas este año pronunciadas por padres a quienes les fue arrebatado lo más preciado: la vida de sus hijos. Sus historias, bien aprovechadas por la rata del morbo mediático permitieron ilustrar de qué tamaño es la infiltración del crimen organizado en las autoridades que combaten a la rata. Y esas expresiones que conmovieron a la sociedad no lo hicieron con los políticos. Termina el 2008 sin una sola renuncia de nadie. Tampoco se vislumbra alguna. La rata se mofa de esas expresiones y la vida sigue.

2008 año de la rata en México. Y sin embargo, tendremos que hacer lo necesario, intentándolo una vez más para quitar la baura que hace posible que la rata se sienta en su ambiente. Que sea un 2009 mejor para todos.

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