Componentes del Plan
VISIÓN

Tenemos que poner los medios concretos para llegar a ser vistos por: El pueblo de dios y la sociedad en general.
Como Iglesia sencilla, semilla del Reino, en el seguimiento de Jesús; comprometida y solidaria; que crea espacios de realización y liberación, en donde los pobres son sujetos y protagonistas de la transformación social y por todo ello, anima la esperanza.

La jerarquía

Como nivel de Iglesia, en comunión y colaboración con sus pastores. Como agentes inculturados, propositivos, solidarios y comprometidos en la Iglesia y sociedad, según los valores del Evangelio.

Los jóvenes

Como una Iglesia nueva, propositiva, abierta y comunitaria que se rejuvenece con su participación; como espacio para formar comunidades de amigos en el seguimiento de Jesús; de escucha y realización a sus aspiraciones e inquietudes.

Las organizaciones de la sociedad civil

Como compañeros en camino hacia una nueva sociedad, con identidad propia, organizados, insertos en el pueblo marginado y excluido, capaces de impulsar proyectos alternativos y de compartir su mística en la lucha social.

El gobierno

Como Iglesia en movimiento, al lado del pueblo, interlocutores críticos, propositivos, organizados y responsables, con espíritu de servicio, defensores de la vida y de los derechos humanos, que desarrollan e impulsan la conciencia y la participación ciudadana.

MISIÓN

Las Comunidades Eclesiales de Base, llamadas por Jesús a ser discípulas que testimonien el Reino, nos sentimos enviadas a:

Formar comunidades vivas y fraternas en donde se reflexione la realidad a la luz de la Palabra de Dios; y desde los pobres y excluidos (as) contribuir en la construcción de la Iglesia y de una sociedad justa y solidaria.

OBJETIVOS ESTRATÉGICOS

  • Colaborar en el surgimiento de nuevas comunidades con capacidad de multiplicarse y de ser fermento de transformación en la sociedad y en la Iglesia.
  • Adquirir mayor destreza en el análisis de la realidad para ubicarnos mejor en el contexto que nos toca vivir.
  • Capacitarnos en el conocimiento de la Palabra de Dios para que sea ésta la que nos guíe.
  • Confrontar la realidad a la luz de la Palabra de Dios para que sean los criterios y valores del Evangelio los que inspiren nuestro actuar.
  • Trabajar intensamente en nuestra formación integral como comunidades para una participación de calidad en la vida de la Iglesia y de la sociedad.
  • Fortalecer nuestra articulación interna y crecer en la comunión con otros niveles de Iglesia.
  • Articularnos con organismos civiles para colaborar en la construcción de una sociedad justa y fraterna.
  • Incrementar la participación de jóvenes en CEB y favorecer su aporte cualificado en el proceso comunitario y social.
  • Vivir y aplicar el método: Ver, Juzgar, Actuar, Evaluar y Celebrar, para impulsar nuestra conciencia y desarrollo integral como personas y comunidades.
  • Impulsar proyectos alternativos y organizativos para mejorar nuestras condiciones de vida e incidir en el cambio social.

MÍSTICA

La misión que Jesús nos confía es apasionante pero difícil, porque rebasa nuestras posibilidades, por ello constantemente recurrimos a nuestras fuentes de inspiración para alimentarnos, recuperar fuerzas y seguir nuestro camino.La raíz última de nuestra vivencia de comunidad es:

DIOS, COMUNIDAD TRINITARIA

Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo, origen y principio de nuestra salvación, don al que nosotros nos abrimos. De esta apertura o cerrazón depende nuestra realización humana y cristiana o nuestra frustración.

  • Es comunión en el amor perfecto y en igualdad de relaciones.
  • Es unidad y armonía en la diversidad.
  • Es fundamento y modelo de la comunidad humana y eclesial.

PADRE-MADRE

  • Es el principio y fundamento de todo.
  • Quien proyecta crearnos para hacernos partícipes de su vida y amor, a imagen de su Hijo, por la fuerza del Espíritu Santo.
  • Es el Dios de la vida.
  • Es quien proyecta salvar a la humanidad por medio de su Hijo, a quien envía a liberarnos de la muerte.

HIJO

  • Jesucristo, Verbo de Dios encarnado, que nos revela al Padre y su Reino en su vida y en sus palabras.
  • Es el modelo de todo cristiano y cristiana. Es el Camino, la Verdad y la Vida.
  • Es Maestro y Pastor en la vida de la Iglesia.
  • Su muerte es signo de su amor por todas las personas humanas y su Resurrección es signo inequívoco del triunfo de la vida sobre la muerte.

ESPÍRITU SANTO

  • Refleja lo más íntimo y bello de la vida de Dios y de la nuestra que es el amor.
  • Impulsa el proyecto de Jesús, la vida de la Iglesia y la Historia de la humanidad.
  • Es quien nos da la fuerza y sabiduría para seguir a Jesús, es decir, continuar la obra que Él nos encomendó: la construcción del Reino de Dios.
  • Inspiró la formación de las primeras comunidades cristianas y sigue animando la vida comunitaria de la Iglesia.
  • Ayuda a discernir entre el egoísmo y el amor.

Las CEB recurren constantemente a sus fuentes de inspiración para alimentarse, recuperar fuerzas y seguir su camino. Consideramos como fuentes de nuestro caminar:

EL REINO DE DIOS

  • Es el proyecto de Dios Padre-Madre por el que somos invitados a vivir como hijos e hijas de Dios; hermanos y hermanas entre nosotros y responsables respetuosos de la creación.
  • Este proyecto nos revela que Dios es nuestro Padre-Madre y por ello, animados por la acción del Espíritu Santo, todos somos hermanos y hermanas en su Hijo Jesucristo.
  • Su instauración y extensión es la misión que Jesús recibe del Padre-Madre y a la cual dirige toda su vida y esfuerzos, ya que él anunció y realizó el Reino e invitó a otros a participar promoviéndolo a lo largo de la historia.

EL SEGUIMIENTO DE JESÚS

  • Jesús nos invita a proseguir su obra, perseguir su causa y conseguir su plenitud. El objetivo de este seguimiento es el anuncio y la realización de su Reino desde este mundo.
  • Seguir a Jesús es dejarse guiar por el Espíritu Santo e irnos conformando a la imagen de Jesucristo, muerto y resucitado.
  • Este Reino hay que construirlo en el mundo y en la Iglesia, a través de proyectos históricos concretos.
  • Este seguimiento se lleva a cabo en un clima de tentación y confrontación con el reino del mal.

MARIA DE GUADALUPE

  • Mujer sencilla del pueblo que escucha y sirve.
  • Por su propuesta liberadora nos insta a construir una patria justa y libre.
  • Por su cariño y ternura tan manifiesta para México, es raíz y fundamento de nuestra identidad cultural.
  • Es modelo de evangelización inculturada y de opción por los pobres.
  • Madre amorosa de Dios y del pueblo pobre.

LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS

  • Son ejemplo de seguimiento de Jesús y de vida comunitaria.
  • Expresan de una manera muy fiel el proyecto de Jesús.
  • Nivel de base de la Iglesia primitiva, son el modelo de nuestras CEB.
  • Son pequeña semilla de mostaza que impulsaron el Reino en medio de confusiones, conflictos y persecuciones.

LA BIBLIA

  • Descubre privilegiadamente el rostro y mensaje de Dios en su Hijo, Jesucristo.
  • Presenta la palabra escrita y el proyecto de Dios.
  • Presenta el camino y la experiencia de un pueblo en contacto con Dios.
  • Es fuente de inspiración para la conversión y da luces para la vida personal y social.
  • Historia de salvación escrita por inspiración divina que interpela nuestra vida personal y social.

EL MAGISTERIO RECIENTE DE LA IGLESIA

  • El Vaticano II que renueva a la Iglesia.
  • Medellín impulsa el compromiso de la Iglesia con los pobres. Puebla confirma esta opción. Santo Domingo nos hace un llamado a la inculturación del Evangelio.
  • La Exhortación apostólica de Paulo VI sobre la Evangelización en el mundo contemporáneo (EN) y la Encíclica La misión del Redentor de Juan Pablo II. Dos encíclicas papales que confirman a las CEB en la tarea evangelizadora:
  • Centros de formación cristiana y de irradiación del Evangelio.
  • Signos de vitalidad de la Iglesia.
  • Instrumento de formación y de evangelización.
  • Punto de partida válido para una nueva sociedad fundada sobre la civilización del amor.
  • Sínodo de América, Exhortación postsinodal Iglesia en América urge la evangelización de los pobres en el contexto neoliberal excluyente.
  • Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos. Los Obispos de México analizan la realidad y urgen a una evangelización de la sociedad con la participación de los pobres y reconocen que las CEB prestan, con su testimonio, un servicio a la sociedad y a la Iglesia (179).

LA MEMORIA DE NUESTRO CAMINAR DE CEB

  • Porque desde el Vaticano II, las CEB rejuvenecen la vida y misión de la Iglesia, al modo de las primeras comunidades cristianas.
  • Por su testimonio de servicio y de comunión que busca transformar la realidad de injusticia y de pecado.
  • Por la presencia evangélica de laicas y laicos pobres, predilectos de Dios para recibir y extender su Reino.
  • Por su constante lucha por renovar al hombre y la mujer a imagen de Dios según la Palabra de Dios.
  • El testimonio martirial de hombres y mujeres de América Latina que han dado su vida por el Evangelio.
  • La realidad es el lugar teológico donde Dios se manifiesta; desde los dolores y las esperanzas del pueblo interpela nuestra misión y moviliza nuestra acción.
  • Asumimos la causa de los pobres, porque son sujetos privilegiados del Reino; con ellos y desde ellos construimos una sociedad fundada en el amor.

VALORES

  • SERVICIO: Entregar la vida en bien de los demás.
  • DIÁLOGO: Hablar y escuchar de manera abierta y madura a todas las partes.
  • APERTURA: Capacidad de reconocer la diversidad de corrientes que existen y los cambios que se están generando.
  • COMPARTIR: Intercambiar lo que se es y lo que se tiene.
  • COLABORACIÓN: Trabajar junto con los otros en una tarea común.
  • SOLIDARIDAD: Sensibilizarse ante las situaciones de penas y alegrías de los otros y responder en consecuencia.
  • COMPROMISO: Responsabilizarse ante los retos que presenta la realidad y cumplir lo prometido.
  • CREATIVIDAD: Inventar nuevas formas y maneras de enfrentar la realidad.
  • RESPETO: Reconocimiento de la dignidad del otro en su condición de persona.
  • FRATERNIDAD:. Vivir, compartir y crecer en la experiencia de ser hermano(a).
  • PARTICIPACIÓN: Involucrarse libre, consciente y críticamente en el desarrollo de los procesos y las acciones.
  • COMUNIÓN: Caminar con profundo sentido de unidad y pertenencia a la Iglesia.
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