Quiénes Somos

Introducción

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son un modelo eclesial que nace por la fuerza del Espíritu Santo en el contexto renovador del Concilio Vaticano II.

Las CEB surgen como respuesta a la necesidad de vivir con mayor coherencia el seguimiento de Jesucristo, formando pequeñas comunidades de personas que se reúnen a meditar la Palabra de Dios, comparten y celebran su fe, juntos buscan caminos para transformar la realidad social desde la perspectiva del Reino.
 

Los Orígenes

Las CEB son un nuevo modelo y al mismo tiempo un proceso antiguo. Sus orígenes se remontan al nacimiento mismo de la Iglesia:

a) Jesús encargó su Iglesia a Pedro (Mt 16,18), conforme fue creciendo la Iglesia fue necesario descentralizar la autoridad hacia los obispos, presbíteros y diáconos (Hechos 6,1-6).
b) Los apóstoles, con un espíritu misionero, impulsaron un modelo de Iglesia de estilo comunitario donde la autoridad es parte de ella y está a su servicio. La primitiva Iglesia nos narra los anhelos de las primeras comunidades cristianas en Hechos 2,42-47; 4,32-35.

Las CEB quieren rescatar el modelo de la iglesia primitiva, creado y dinamizado por el Espíritu. Por eso las CEB viven su fe desde la construcción de la comunidad como estilo prioritario y esencial de hacer Iglesia, desde la vida y desde el compromiso con los pobres y marginados por los que optó Jesús.
 

El Magisterio

Concilio Vaticano II es un parteaguas en la vida de la Iglesia Católica que, sensible a los desafíos del mundo, asumió como suyos los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres, sobre todo de los pobres (GS,1).

Las tres Conferencias Episcopales Latinoamericanas posteriores a Vaticano II recogen las orientaciones del Concilio desde la realidad de América Latina y nos animan a impulsar el modelo de las CEB:

a) Medellín, Colombia (1968). Denuncia con gran profetismo las estructuras sociales que generan pobreza y llama a promover la justicia social. Se pide claramente que se promueva la experiencia comunitaria desde la base.

“Que se procure la formación del mayor número de comunidades eclesiales en las parroquias, especialmente rurales o de marginados urbanos. Comunidades que deben basarse en la Palabra de Dios y realizarse, en cuanto sea posible, en la celebración eucarística, siempre en comunión con el obispo y bajo su dependencia.

La comunidad se formará en la medida en que sus miembros tengan un sentido de pertenencia (de “nosotros”) que los lleve a ser solidarios en su misión común, y logren una participación activa, consciente y fructuosa en la vida litúrgica y en la convivencia comunitaria. Para ello es menester hacerlos vivir como comunidad, inculcándoles un objetivo común: el alcanzar la salvación mediante la vivencia de la fe y el amor” (Medellín # 6,13).

“La vivencia de la comunión a que ha sido llamado, debe encontrarla el cristiano en su comunidad de base: es decir, una comunidad local o ambiental, que corresponda a la realidad de un grupo homogéneo, y que tenga una dimensión tal que permita el trato personal fraterno entre sus miembros. Por consiguiente, el esfuerzo pastoral de la Iglesia debe estar orientada a la transformación de esas comunidades en familia de Dios, comenzando por hacerse presente en ellas como fermento mediante un núcleo, aunque sea pequeño, que constituya una comunidad de fe, de esperanza y de caridad. La comunidad cristiana de base es así el primero y fundamental núcleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansión de la fe, como también del culto que es su expresión. Ella es, pues, célula inicial de estructuración eclesial, y foco de la evangelización, y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo.

Elemento capital para la existencia de comunidades cristianas de base son sus líderes y dirigentes. Estos pueden ser sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas o laicos. Es de desear que pertenezcan a la comunidad por ellos animada. La detección y formación de líderes deberá ser objeto preferente de la preocupación de párrocos y obispos, quienes tendrán siempre presente que la madurez espiritual y moral dependen en gran medida de la asunción de responsabilidades en un clima de autonomía.

Los miembros de estas comunidades, viviendo conforme a la vocación a que han sido llamados, ejerciten las funciones que Dios les ha confiado, sacerdotal, profética y real, y hagan así de su comunidad un signo de la presencia de Dios en el mundo” (Medellín # 15,10-11).

b) Puebla, México (1979). Es una Conferencia esperanzada, agradecida por los frutos que está cosechando el trabajo pastoral en América Latina, en ella se ratifica y respalda con gran fuerza el trabajo de las CEB.

“Las Comunidades Eclesiales de Base que en 1968 eran apenas una experiencia incipiente, han madurado y se han multiplicado, sobre todo en algunos países, de modo que ahora constituyen motivo de alegría y de esperanza para la Iglesia. En comunión con el Obispo y como lo pedía Medellín, se han convertido en focos de Evangelización y en motores de liberación y desarrollo” (Puebla # 96).

“La Comunidad Eclesial de Base, como comunidad, integra familias, adultos y jóvenes, en íntima relación interpersonal en la fe. Como eclesial es comunidad de fe, esperanza y caridad; celebra la Palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y compromiso con el mandamiento nuevo del Señor y hace presente y actuante la misión eclesial y la comunión visible con los legítimos pastores, a través del servicio de coordinadores aprobados. Es de base, por estar constituida por pocos miembros, en forma permanente y a manera de célula de la gran comunidad. Cuando merecen su título de eclesialidad, ellas pueden conducir, en fraternal solidaridad, su propia existencia espiritual y humana.

Los cristianos unidos en comunidad eclesial de base, fomentando su adhesión a Cristo, procuran una vida más evangélica en el seno del pueblo, colaboran para interpelar las raíces egoístas y consumistas de la sociedad y explicitan la vocación de comunión con Dios y con sus hermanos, ofreciendo un valioso punto de partida en la construcción de una nueva sociedad, la civilización del amor.

Las Comunidades Eclesiales de base son expresión del amor preferencial de la Iglesia por el pueblo sencillo; en ellas se expresa, valora y purifica su religiosidad y se le da posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromiso de transformar el mundo” (Puebla # 641-643).

c) Santo Domingo, República Dominicana (1992). En el contexto de los 500 años de evangelización en América, la Conferencia llama a impulsar una nueva evangelización inculturada. Las CEB aparecen como modelo eclesial vital y misionero.

“La comunidad eclesial de base, es célula viva de la parroquia, entendida ésta como comunión orgánica y misionera… Son un signo de vitalidad de la Iglesia, instrumento de formación y de evangelización, un punto de partida válido para una nueva sociedad fundada sobre la civilización del amor... Hoy, como signo de los tiempos, vemos un gran número de laicos comprometidos en la Iglesia: ejercen diversos ministerios, servicios y funciones en las comunidades eclesiales de base... Aumenta así el sentido evangelizador de los fieles cristianos. Los jóvenes evangelizan a los jóvenes. Los pobres evangelizan a los pobres... Multiplicar las pequeñas comunidades, los grupos y movimientos eclesiales, y las comunidades eclesiales de base” (Santo Domingo # 61, 95, 259)

El Papa Juan Pablo II, en la Encíclica Redemptoris Missio (1990) valora a las comunidades eclesiales de base como un signo de vitalidad de la Iglesia:

“Un fenómeno de rápida expansión en las jóvenes Iglesias, promovido, a veces, por los obispos y sus conferencias como opción prioritaria de la pastoral, lo constituyen las «comunidades eclesiales de base» (conocidas también con otros nombres), que están dando prueba positiva como centros de formación cristiana y de irradiación misionera. Se trata de grupos de cristianos a nivel familiar o de ámbito restringido, los cuales se reúnen para la oración, le lectura de la Escritura, la catequesis, para compartir problemas humanos y eclesiales de cara a un compromiso común. Son un signo de vitalidad de la Iglesia, instrumento de formación y de evangelización, un punto de partida válido para una nueva sociedad fundada sobre la civilización del Amor.

Estas comunidades descentralizan y articulan la comunidad parroquial a la que permanecen siempre unidas; se enraízan en ambientes populares y rurales, convirtiéndose en fermento de vida cristiana, de atención a los últimos, de compromiso en pos de la transformación de la sociedad. En ellas cada cristiano hace una experiencia comunitaria, gracias a la cual él también se siente un elemento activo, estimulado a ofrecer su colaboración en las tareas de todos. De este modo, las mismas comunidades son instrumento de evangelización y de primer anuncio, así como fuente de nuevos ministerios, a la vez que, animadas por la caridad de Cristo, ofrecen también una orientación sobre el modo de superar divisiones, tribalismos y racismos.” (RM # 51)


El Nombre

  • •Comunidad. Son comunidad sociológica en la medida que las personas que las integran son de la misma localidad: calle, barrio, pueblo, colonia… o del mismo ambiente: rurales, urbanas, jóvenes, mujeres… Son comunidad de fe que generan relaciones fraternas, cercanas, de apoyo mutuo. El sentido comunitario atiende al área humano-afectiva de la persona, sus sentimientos, relaciones...

  • •Eclesial. El eje fundamental de las CEB es una espiritualidad encarnada e inspirada en el seguimiento de Jesucristo. La Palabra de Dios es inspiración y centro, a su luz analizan la realidad para discernir la voluntad de Dios y tratan de transformar las relaciones de injusticia, en relaciones fraternas. Las CEB son Iglesia comunitaria en su nivel celular. Tienen un rostro eclesial ya que están integradas por laicos, presbíteros, religiosas, religiosos, obispos... El aspecto eclesial, por lo tanto, atiende al sentido religioso, trascendente, de la persona.

  • •De Base. Las CEB son el nivel más pequeño de la Iglesia. Las CEB responden evangélicamente a los problemas que se presentan en sus localidades: denuncian la injusticia, desarrollan una labor concientizadora, anuncian y proclaman nuevos valores, construyen hombres y mujeres nuevos dentro de una nueva sociedad. Están integradas mayoritariamente por personas pobres. El sentido de base atiende al área social de la persona, sus relaciones con las estructuras sociales, políticas y económicas.

Las CEB integran tres realidades antropológicas inherentes a la persona humana: lo humano, la fe y lo social de manera integral.

Las CEB son la misma Iglesia de Jesucristo que busca renovar a la Iglesia toda, haciendo hincapié en la vivencia del amor fraterno en comunidad y, al mismo tiempo, mejorar las estructuras sociales a través de la práctica de la justicia, la democracia, la equidad y la libertad. Se caracterizan por vivir la fraternidad en comunidad, por la búsqueda del cambio social y por alimentarse de una espiritualidad cristocéntrica encarnada en la historia.

 

El Método

Por método entendemos la serie de pasos ordenados y relacionados para conseguir un fin. En las CEB tenemos cinco:

a) Ver. Ser conscientes de lo que está pasando, tener contacto con la realidad y analizarla con “ojos colectivos e individuales”.

b) Pensar. A la luz de la Palabra de Dios y de las orientaciones de la Iglesia pronunciar un juicio de fe sobre lo que se VE (primer paso) y elaborar planes de acción evangélica.

c) Actuar. Realizar lo planeado, con visión global y acción local –articulada, organizada- en función de un proyecto comunitario.

d) Evaluar. Valorar los logros, asumir los fracasos, aprender del camino recorrido y reorientar las acciones.

e) Celebrar. Es la celebración de fe y la fiesta comunitaria donde agradecemos la presencia de Dios en nuestro caminar y nos disponemos a seguir en marcha.

El fin último de las CEB es el Reino de Dios entre los hombres y las mujeres, es decir, promover e implantar relaciones fraternas de ayuda mutua, amistad, apoyo, cooperación, armonía que reflejen la presencia del Dios de la Vida en todos y todas. Este fue el ideal que nos dejó Jesucristo, por el que vivió y murió; su Resurrección es la certeza de que este es el camino por el que debemos continuar. La ausencia de justicia, vida digna para todos y todas, paz, igualdad, armonía… son la evidencia de la cerrazón de muchos corazones al proyecto de Jesús y las CEB sienten la urgencia de ser testimonio vivo de los valores del Reino y proclamar la Palabra y obra del amor de Dios, que Jesús vive y nos anima mientras el Espíritu Santo nos impulsa a renovarlo todo. Las CEB, convencidas de la necesidad de trabajar por el Reino, buscan convencer a otros y contagiarles entusiasmo, sabiendo que en esta convicción y esfuerzo se encuentra sentido a la existencia humana y la verdadera felicidad. Los cinco pasos del método son una herramienta para cumplir nuestra misión.

Asamblea Nacional de Animadores

Definición

La Asamblea Nacional de Animadores (ANA) es el mayor órgano de representación y decisión en el organigrama de las CEB.

Composición

Está integrada por:

  • Animadores diocesanos
  • Animadores regionales
  • El Equipo Nacional Animador
  • Uno o dos representantes de cada equipo de servicio

Representación de las diócesis:

  • Cada proceso diocesano de CEB está representado por uno o dos animadores. Si son dos animadores, por lo menos uno de ellos es laico/a.
  • Cada diócesis decidirá cómo configurar su representación (uno o dos) según convenga a su proceso.
  • En caso de que una diócesis requiera otro tipo de representación, ésta se dialogará con el ENA para definir el tipo de representatividad acorde a su proceso.

Representación de las regiones:

  • Cada región tiene una representación en la Asamblea Nacional compuesta por uno o dos animadores regionales. Si son dos animadores, por lo menos uno es laico.
  • Cada región decidirá cómo configurar su representación (uno o dos) según convenga a su proceso.
  • En caso de que una región requiera otro tipo de representación, ésta se dialogará con el ENA para definir el tipo de representatividad acorde a su proceso.

Funciones

La base para el trabajo de la ANA son las diócesis y regiones, porque ellas promueven y asumen las reflexiones, los acuerdos y las tareas de la articulación nacional.

  • Ayudar a organizar, programar y evaluar la marcha nacional de las CEB.
  • Propiciar e impulsar la comunicación y la relación entre las diócesis y las regiones.
  • Conocer la marcha de las CEB en las diócesis y regiones.
  • Elegir a los miembros del Equipo Nacional Animador.
  • Orientar y evaluar el trabajo de tareas específicas delegadas a comisiones o equipos de servicio.
  • Proponer iniciativas para el caminar nacional de las CEB.
  • Definir la sede del Encuentro Nacional, sugerir el tema y apoyar en su logística.
  • Aprobar iniciativas que presente la AAR o el ENA.
  • Escuchar las propuestas de las diócesis y darles el cauce correspondiente.
  • Delegar tareas a las diócesis, a la AAR, al ENA, a los equipos de servicio o a las redes de proyectos.

Periodicidad

La Asamblea Nacional de Animadores se reúne ordinariamente una vez al año durante tres días, en el mes de febrero, la fecha se acuerda en la ANA anterior. La ANA es coordinada por el ENA.

De manera extraordinaria se puede reunir a convocación del ENA.

 

Asamblea de Animadores Regionales

Definición

La Asamblea de Animadores Regionales (AAR) es una instancia convocada ordinariamente por el Equipo Nacional Animador (ENA) dos veces al año.

Composición

La AAR se compone por los Animadores Regionales y el Equipo Nacional Animador.

Funciones

  • Ayudar a organizar, programar y evaluar la marcha nacional de las CEB.
  • Propiciar e impulsar la comunicación y la relación entre las regiones.
  • Conocer la marcha de las CEB en las regiones.
  • Proponer iniciativas para el caminar nacional de las CEB.
  • Implementar los acuerdos derivados de la Asamblea Nacional de Animadores (ANA) que le hayan sido delegados.

Periodicidad

La AAR se reúne ordinariamente dos veces al año:

  • En febrero, inmediatamente después de la ANA y,
  • En octubre.
  • De manera extraordinaria se puede reunir a convocación del ENA, de la ANA o de la misma AAR.
  • La AAR es coordinada por el ENA.

Encuentro 2004

Del 21 al 25 de septiembre de 2004 se llevó a cabo el encuentro XXVII, con el tema “El aporte profético y solidario de las CEB en la construcción del Reino”, y con el lema “Las CEB sirviendo el Reino van tejiendo”.

El objetivo de este encuentro fue v alorar la diversidad de servicios y ministerios pastorales y sociales que el Espíritu de Dios suscita en las CEB para contribuir a la construcción de la Iglesia y de una sociedad justa y solidaria.

Tuvo los siguientes objetivos específicos:

Compartir la evaluación de las diócesis en torno a la Planeación Estratégica para proyectar hacia el 2008 las orientaciones y compromisos que se asuman en el XVII Encuentro Nacional.

Hacer un análisis nacional en el marco internacional para ubicar mejor el ser y quehacer de las CEB.

Compartir experiencias de los servicios y ministerios de las CEB - pastorales y sociales - que son un aporte a la construcción de una Iglesia comunitaria y de una sociedad justa y solidaria para delinear estrategias de articulación.

Compartir la vitalidad de las CEB en las diversas regiones y experimentar en el Encuentro Nacional la fuerza de este modelo eclesial.

Se presentaron experiencias sobre:

  • Identidad de CEB
  • Sujetos Emergentes ( mujeres, migrantes, indígenas, jóvenes)
  • Participación Ciudadana
  • Proyectos Alternativos ( economía solidaria, salud, derechos humanos, ecología, justicia y paz)


Encuentro 2006

En el 2006 el Encuentro Nacional se llevó a cabo en el estado de Aguascalientes.


Encuentro 2008

El XVIII Encuentro Nacional se llevó a cabo en la diócesis de Coatzacoalcos los días 26 de febrero al 1 de marzo 2008. CEBMX le ofrece a todos los lectores  importantes documentos del encuentro. ¡Navega la sección!

EQUIPO NACIONAL ANIMADOR (ENA)

Definición

El Equipo Nacional Animador (ENA) es un equipo al servicio del proceso nacional, un equipo de enlace para animar el proceso de las CEB en todo el país. Sus miembros son elegidos por votación en la Asamblea Nacional de Animadores.

Composición

  • 4 laicos de base formados en el proceso

  • 2 laicos con formación profesional

  • 2 sacerdotes

  • 1 religiosa

Los miembros del ENA serán elegidos por el voto de dos terceras partes de la Asamblea. En caso de llegar a una cuarta votación se elegirá por mayoría absoluta.

El criterio básico para la elección de miembros del Equipo Nacional Animador es la función de animación de CEB a nivel local, regional y el conocimiento e interés por el proceso nacional.

Los requisitos mínimos que expresan eso son:

  • Tener experiencia de animación local o regional (asesoría, coordinación, formación).

  • Tener por lo menos seis años participando en las CEB.

  • Tener clara la teología, espiritualidad y planeación estratégica de las CEB.

  • Haber participado en las Asambleas Nacionales (sea ANA o AAR) o en otras instancias nacionales (equipos, comisiones o encuentros).

  • Asumir el compromiso por seis años.

  • Enviar su curriculum a la Secretaría Nacional de CEB, por lo menos 20 días antes del inicio de la Asamblea Nacional de Animadores (ANA).

  • Asegurar su participación, de tiempo completo, en la ANA donde se efectuará la elección.

  • Capacidad de trabajo en equipo.

 

Funciones

Las funciones del ENA son:

  • Animar y promover el proceso de las CEB a nivel nacional.

  • Dar seguimiento al proceso global de las CEB.

  • Tener una visión general del proceso de las CEB.

  • Preparar y coordinar las Asambleas Nacionales.

  • Implementar los acuerdos de las Asambleas Nacionales y ejecutar los que le competen.

  • Reunirse dos veces al año con la Asamblea de Animadores Regionales.

  • Asumir los contenidos del Encuentro Nacional.

  • Mantener comunicación con la diócesis sede del Encuentro Nacional.

  • Mantener comunicación con diócesis sede de eventos nacionales.

  • Buscar y mantener la relación con el Episcopado a nivel nacional.

  • Relacionarse con diversas iniciativas, proyectos y grupos que puedan apoyar a las CEB a nivel nacional.

  • Responsable de diseñar los contenidos de cursos, talleres, reuniones... y conseguir los recursos humanos y materiales para realizar los mismos.

  • Apoyar los procesos diocesanos y regionales que lo soliciten, sea directamente o pasando la solicitud a los miembros de las CEB capacitados para ello.

  • Buscar y mantener la relación con las CEB del resto de América Latina.

  • Dar seguimiento a los equipos de servicio delegando a un representante en cada uno de ellos.

  • Representar a las CEB donde le sea requerido.

  • Proponer a las instancias nacionales, iniciativas que favorezcan el avance cualitativo y cuantitativo del proceso.

  • Conocer el contexto nacional y detectar los desafíos que este presenta a las CEB.

 

Periodicidad.

El servicio que presta cada miembro del Equipo Nacional Animador es de seis años.



EQUIPO PROMOTOR DE JÓVENES

Definición

El Equipo Nacional Promotor de Jóvenes es un equipo de animación al servicio de las CEB para extender este modelo eclesial en el sector juvenil y dar respuesta a las inquietudes manifestadas por los jóvenes en las diferentes regiones del país.

Composición

  • Animadores juveniles de CEB

  • Asesores juveniles de CEB

  • Asesor religioso (religioso, religiosa o presbítero)

  • Un miembro del ENA o una persona delegada por el ENA

El espacio para elegir miembros del Equipo Nacional Promotor es el Taller Nacional de Jóvenes que se realiza anualmente en el mes de julio.

 

Funciones:

  • Animar el proceso nacional de jóvenes en CEB.

  • Conocer, evaluar y proyectar el proceso nacional de jóvenes en CEB.

  • Brindar servicios de asesoría, formación y articulación a los jóvenes de CEB en los diversos niveles.

  • Ofrecer instrumentos metodológicos para el trabajo con jóvenes en los diversos niveles.

  • Nombrar un representante del equipo ante la Asamblea Nacional de Animadores (ANA) para que informe del proceso nacional de jóvenes en CEB.

  • Mantener una comunicación fluida con el Equipo Nacional Animador (ENA), con la ANA, con la Secretaría Nacional y con los animadores regionales.

  • Implementar lo que les corresponde de la Planeación Estratégica, especialmente la línea dos de sujetos - jóvenes.
    Periodicidad. Indefinida. Se recomienda que los animadores juveniles sean menores de 30 años.

 


EQUIPO DE ASESORES

Definición

Las CEB cuentan con un equipo de asesores al servicio del proceso. Actualmente el equipo está integrado por

Composición

  • Es un equipo multidisciplinario al servicio de las CEB.

  • Se considera conveniente que sea un grupo mínimo de 10 y máximo de 15 asesores.

  • Nombran una coordinadora o coordinador, que le da continuidad a las tareas del equipo, por un periodo de dos años.

  • Nombran un secretario(a) para conservar memoria de todo lo que realiza el equipo.

  • Nombran un ecónomo(a) del equipo, responsable de las finanzas de las reuniones, de los eventos y de buscar financiamiento. Informa anualmente al Equipo de Asesores y a la Secretaría Nacional de CEB.

  • Nombra un responsable de la comunicación con los equipos de asesores de América Latina.

 

Funciones

  • Consolidar un equipo de asesores de las CEB.

  • Mantener actualizada una base de datos de los recursos profesionales con que cuentan las CEB.

  • Tener canales de comunicación entre el equipo de asesores y los recursos humanos con que cuentan las CEB.

  • Abrir horizontes en las grandes temáticas humanas del mundo contemporáneo.

  • Aportar a la reflexión y discusión de temas que subyacen en el proceso de las CEB.

  • Ser un núcleo productor de pensamiento para las CEB.

  • Elaborar documentos base para la discusión y reflexión del proceso de CEB.

  • Alimentar el análisis de la realidad que se hace en las CEB, tanto a nivel coyuntural como estructural en todos los campos: política, economía, sociedad, Iglesia...

  • Colaborar a la lectura del proceso de las CEBs. y contribuir al desarrollo de estrategias para impulsar los retos nacionales.

  • Proponer mecanismos de acercamiento y diálogo de las CEB con los obispos.

  • A solicitud de las CEB, participar en talleres y/o encuentros regionales, nacionales o en espacios más amplios para dar aportes cualitativos sobre temas específicos.

  • Publicar sus reflexiones.

  • Representar a las CEB de México en el Encuentro Latinoamericano de asesores.

  • Comunicarse con los grupos de asesores de América Latina.

  • Realiza por lo menos tres reuniones ordinarias al año para reflexionar en conjunto.

  • Convocar reuniones extraordinarias cuando sea necesario.

  • Contar con una red de comunicación electrónica que les permite mantenerse en contacto.

  • Realizar, una vez al año, un simposium para profundizar sobre temas de relevancia para la vida de las CEB.

El funcionamiento del equipo será evaluado anualmente por él mismo en una reunión en la que participe el ENA, que a su vez presenta dicha evaluación a la Asamblea Nacional de Animadores.

 

Periodicidad

Indefinida.

 


SECRETARÍA NACIONAL

Definición.

La Secretaría Nacional es una oficina de comunicación y enlace permanente al servicio de las CEB de todo el país.

Composición

  • Una Secretaria Ejecutiva de las CEB.

    Un encargado de la formación.

  • Una administradora de la oficina.

  • Una responsable de publicaciones y librería.

  • Asistentes eventuales para tareas específicas.

El ENA nombra una persona como Secretaria Ejecutiva que es la responsable de la oficina. Si esta persona no es miembro del ENA se le incorpora al equipo.

 

Funciones

  • Realizar las tareas que le sean asignadas por el Equipo Nacional Animador (ENA), la Asamblea Nacional de Animadores (ANA) y la Asamblea de Animadores Regionales (AAR).

  • Convocar a personas, instancias, equipos, comisiones a solicitud del ENA.

  • Enviar comunicados a las diferentes instancias nacionales.

  • Tener información fidedigna y clara de todos los eventos nacionales para informar oportunamente cuando se le solicite.

  • Canalizar solicitudes de formación y solidaridad de las regiones o de las diócesis a las instancias indicadas.

  • Actualizar la página web.

  • Proporcionar información documentada sobre las CEB.

  • Ofrecer un servicio de biblioteca y librería.

  • Publicar material de apoyo para el proceso.

  • Colaborar en la logística de eventos nacionales (asambleas, encuentros, reuniones...).

  • Solicitar financiamiento para las actividades de las CEB.

  • Firmar a nombre de las CEB cuando esto le sea requerido.

  • Administrar los recursos financieros de las CEB.

 

Historia

La Secretaría empezó a funcionar a mediados de 1977. Se organizó mejor después del VIII Encuentro Nacional realizado en 1978. Las CEB habían crecido y vieron la necesidad de contar con una oficina. La Congregación de Misioneras Cruzadas de la Iglesia ofreció un espacio en su Casa Provincial (Chiapas 86, Col. Roma, México D.F.) para albergar a las CEB. La Secretaría comenzó con una carpeta que contenía los documentos del Encuentro de Guadalajara y un peso como fondo del proceso nacional. Significativo, ¿verdad?

Actualmente, la Secretaría Nacional de las CEB está ubicada en Tenayuca # 350, Col. Santa Cruz Atoyac, Del. Benito Juárez, 03310, México, D.F. Tel. (52) (55) 56 88 63 36 / Fax (52) (55) 56 01 43 23 / E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

UNA HISTORI8A EN CINCO CAPÍTULOS

En México, la experiencia de CEB inicia en los años 67-68. Consideramos que hay cinco grandes etapas:

  • Los orígenes. Del 67 al 70 que es una etapa de inicio donde brotan espontáneamente experiencias de CEB por todo el país.

  • El respaldo. De 1971 a 1979, es un periodo donde se impulsa fuertemente a las CEB y se inicia una sencilla articulación a través de las Asambleas y Encuentros Nacionales.

  • La solidaridad. De 1980 a 1989, es una etapa donde se brinda apoyo a los países en guerra y/o que viven crueles dictaduras, el mayor respaldo estuvo dirigido a los países de Centroamérica. Se participa activamente en el movimiento popular.

  • La resistencia. La década de los 90 es una etapa de búsqueda para adecuar el modelo y responder a los desafíos del mundo moderno-postmoderno.

  • El fortalecimiento. En el año 2000 se realiza un autodiagnóstico a nivel nacional que se toma como base para elaborar el diseño institucional de las CEB y su Planeación Estratégica.

1965-1969

La renovación del Concilio Vaticano II (1965) posibilitó el desarrollo de nuevos modelos eclesiales. En América Latina, la Conferencia Episcopal Latinoamericana reunida en Medellín (1968) recomendó el impulso de las Comunidades Cristianas de Base (hasta 1979 se les llamará CEB).
Las CEB de México surgen, entre los años 67-68, en la diócesis de Cuernavaca con el respaldo de su obispo don Sergio Méndez Arceo, y simultáneamente en San Bartolo, diócesis de Celaya, con el apoyo del P. Rogelio Segundo.

1970-1972

1972. Como era de esperarse las CEB crecieron y se fortalecieron poco a poco. Los primeros Encuentros Nacionales fueron, más bien, reuniones de presbíteros a las que paulatinamente se incorporaron laicos y laicas de la base; de ahí que los encuentros se realizaran con frecuencia (dos o tres veces al año).

A nivel nacional, la primera etapa de reflexión eclesial de las CEB, arranca en 1972 retomando experiencias nacidas en el Bajío. Se tienen 3 Encuentros:

  • México/Junio’72

  • Celaya/Agosto’72

  • San Bartolo, Guanajuato. Septiembre de 1972

Se abordaron temas de relaciones humanas y la solidaridad entre los sacerdotes que trabajan en las comunidades. Asimismo, se define que lo esencial de las comunidades es ser expresión de Iglesia.

1973. La etapa anterior se prolonga con la comunicación y evaluación de experiencias que tienen lugar en los Encuentros de Querétaro (Enero’73), Nueva Italia (Febrero’73) y Uruapan (Mayo’73). Se reflexiona sobre la forma de ser del mexicano y se tiene una primera visión de la realidad en lo económico y político.

En junio se realiza una reunión nacional en Tepic y en septiembre en Plan de Ayala, Nayarit. Se avanza en el estudio del análisis estructural de la realidad (VER). Se empieza a profundizar en la reflexión de fe a partir de los acontecimientos (JUZGAR). La Teología de la Liberación es soporte fundamental en esta etapa, principalmente por aporte metodológico.

1974. Se tienen dos encuentros en Tepeaca, Pue. (enero 74) y en la casa del Mundo Mejor (mayo 74). En Tepeaca se reflexionan los criterios de inserción e identidad eclesial. Se examina si las acciones pastorales se sitúan en la línea de la pastoral integral de liberación. Y por último se estudian hechos políticos y diversos tipos de acción política. La reflexión está centrada en lo bíblico. En Mundo Mejor se estudia el marco socio-político de México y se evalúan las acciones de las Comunidades Cristianas de Base.

En el encuentro celebrado en septiembre en Celaya, se profundiza el análisis de coyuntura nacional y el tema de: pastoral integral liberadora. Todo el encuentro se sitúa en el contexto del documento que la Comisión Justicia y Paz preparó para el Sínodo sobre la evangelización en el mundo contemporáneo.

1975–1978. A partir de 1975, los Encuentros Nacionales se realizarán anualmente, pues las CEB iban multiplicándose en más lugares del país y resultaba complejo reunirse con frecuencia… los costos, las distancias y el tiempo constituían una limitante.

En el encuentro de Morelia (1975) se sistematiza el método para hacer el análisis estructural y coyuntural; se señalan los criterios para hacer una interpretación teológica a la luz de los acontecimientos y se empieza a estudiar la fundamentación teológica de las tres líneas del método:

  • análisis de la realidad (VER)

  • reflexión de fe (JUZGAR)

  • compromiso con el pueblo oprimido (ACTUAR)

En mayo de 1976 se realiza el encuentro en Taxco, Guerrero. El objetivo que se planteó era proporcionar elementos de capacitación y de crecimiento a los animadores en las tres líneas fundamentales: análisis de la realidad, reflexión de fe (que se centró en el seguimiento de Jesús histórico y el compromiso político de Jesús) y el compromiso.

En septiembre de 1977 se lleva a cabo el encuentro en Progreso, Hidalgo un pequeño pueblo del Valle del Mezquital, para profundizar en la eclesiología presente en las CCB, como continuación de la reflexión de fe que se hizo en Taxco sobre el seguimiento de Jesucristo.

En abril de 1978 en la colonia Santa Cecilia, en la periferia de Guadalajara se realiza el VIII Encuentro Nacional con el objeto de recuperar e impulsar el proceso de las Comunidades Cristianas de Base de cara a la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.

1979: La comunión eclesial con los obispos. Desde un principio, las CEB le dieron una gran importancia a la COMUNIÓN ECLESIAL, especialmente a la relación con los señores Obispos. Vivida desde la sinceridad y el amor verdadero a la Iglesia, se encontraron cauces oportunos para el encuentro con ellos. Se le puso mucho ánimo y empeño, comenzando por la invitación personal a los Obispos que habían manifestado cariño y cercanía a las CEB: Don Sergio Méndez Arceo había sido el primer Obispo que había dado luz verde en Cuernavaca a las CEB; se invitó a seis Obispos para una primera reunión de intercambio, ellos fueron: Don Sergio Méndez, Don José Llaguno, Don Samuel Ruiz, Don Bartolomé Carrasco, Don Arturo Lona y Don Serafín Vázquez. A esa primera reunión no llegó más que don Sergio Méndez quien nos animó para no declinar en nuestra invitación. A una segunda reunión llegaron tres, continuaron las reuniones hasta que se consolidó el grupo de seis “Obispos Amigos”.

Posteriormente, nos recomendaron ampliar la convocatoria y reunirnos dos veces por año aprovechando la Asamblea de la Conferencia Episcopal para ofrecer un lugar de encuentro y de diálogo no sólo con los amigos sino con todos los Obispos interesados en participar de un espacio de diálogo (llegaron a ser hasta treinta Obispos en los años de 1983-1984).

Una sana teología, apoyada en los documentos de Medellín y Puebla, las orientaciones de los Obispos comprometidos con la Iglesia de los Pobres, sus cartas pastorales, sus denuncias proféticas, sus homilías, fueron constituyendo un acervo importante para diseñar la pedagogía espiritual de las bases.

Entre 1983 y 1987, se inscribe la convocación de los Obispos Amigos, que dio lugar al GOA (Grupo de Obispos Amigos), que nació a iniciativa de las CEB, aunque varios de los obispos ya estaban vinculados a nivel latinoamericano. Había dos tipos de reuniones, una con los obispos amigos y otra más amplia. El Equipo Nacional Animador preparaba el análisis y coordinaba la reunión en estrecha comunicación con Don Sergio y Don Pepe Llaguno. Posteriormente, a raíz de la muerte de ambos Obispos, la coordinación es asumida por Don Samuel.

1979. Año de cosecha. Nos dio quizá el primer espaldarazo la larga y fecunda preparación de Puebla que llevamos a cabo desde México, como lugar estratégico. Las CEB nos integramos a la articulación, desde la Secretaría. En aquel amplio abanico de confluencia de teólogos, sociólogos, religiosos, varones y mujeres, agentes de pastoral y bases, las CEB representaron ya la voz de la Iglesia de los Pobres. Se dio ahí una fuerte articulación eclesial. Fue muy fecundo el ciclo de conferencias organizado por las CEB, con expositores de diferentes países que habían participado en Puebla, uno de ellos fue Mons. Romero. A este evento se le llamó Polt-Puebla.

Centros de Apoyo

En ese tiempo se hermanaron también y surgieron Centros de Apoyo que se vincularon al mismo proceso. Igualmente las CEB entraron en contacto con ellos recibieron y dieron apoyo, trenzaron y enlazaron articulaciones importantes, recíprocas como de ida y vuelta. Esos Centros ofrecieron apoyos y ventajas a las CEB y las CEB fueron el espacio donde se inscribían y verificaban las nuevas experiencias de una reflexión teológica y pastoral.

Fueron varios los Centros con los que nos articulamos en esos tiempos:

Secretariado Social Mexicano (SSNP).

Centro de Reflexión Teológica (CRT).

Conferencia de Institutos Religiosos de México (CIRM).

Centro de Comunicación Social (CENCOS).

Centro Regional de Información Ecuménica (CRIE Equipo-Pueblo).

Centro "Antonio Montesinos" (CAM).

Servicios de Información Procesados (SIPRO).

Y sus, respectivos órganos de difusión:

SERVIR.

CHRISTUS.

CENCOS-IGLESIAS.

PUEBLOS.

CRIE,

ESTUDIOS ECUMÉNICOS.

BRECHA.

CORREO DEL SUR

Cuerpo Consultivo

Otra articulación se dio con el Cuerpo Consultivo, instancia que nació después del acontecimiento de Puebla, para seguir la dinámica de integración felizmente vivida, eligiendo a Don Sergio Méndez Arceo como aglutinador de ese grupo que siguió integrando una representación de la Iglesia que crecía desde los pobres. Este grupo llegó a tener alcance en Latinoamérica. Las CEB fueron integradas y punto de referencia obligado como expresión más genuina de esa Iglesia.

1980-1995

Talleres Nacionales. La necesidad de formación hace que se plantee el tener talleres nacionales que favorezcan una fundamentación de conjunto con base en representantes de las diferentes diócesis, que a su vez servirán de "multiplicadores". Se han tenido los siguientes:

6 al 16 de octubre de 1980. CEB y Movimientos Populares en Sta. Ursula, México, D. F.

30 y 31 de enero de 1985. Análisis de la Coyuntura Electoral.

12 al 16 de agosto de 1875. Semana Bíblica y Teológica en Guadalajara, Jal.

15 al 24 de septiembre de 1987. CEB y Compromiso Político en Guadalajara, Jal.

18 al 27 de agosto de 1987. CEB y Compromiso Político en Teocelo, Ver.

Identidad Y Proyección de las CEB, en San Luis Potosí, para las diócesis del Norte,

y del 29 de junio al 5 de julio en Xalapa, Ver. Para las del sur del país.

4, 5 y 6 de febrero de 1994. CEB y Compromiso por la Democracia, en Casa Lam, México, D.F.

27, 28, 29 de septiembre de 1994. CEB y Pastoral Parroquial, en Cuemavaca, Mor.

Noviembre de 1995. Se tiene un taller para animadores diocesanos y uno para animadores regionales en Tlaxcala

Todos estos talleres son organizados con representatividad amplia de la base y asesores, a excepción del de pastoral parroquial, que se da a nivel de sistematización por un grupo de párrocos con una larga trayectoria en CEB.

Así hemos ido creciendo, y esto constituye una rica experiencia eclesial que generó una nueva manera de entender a la Iglesia, una nueva imagen de Dios y de Cristo más popular. Un modelo de Iglesia renovada que brota por la fuerza del Espíritu cercano al pueblo de los pobres de la tierra.

Comisiones Nacionales. La vida fue indicando en cada momento la necesidad de nuevas estructuras, así sucedió cuando después del Encuentro Nacional realizado en Nogales, Ver., en 1981, advertimos la necesidad de descentralizar el trabajo que recaía todo en el Equipo Central y surgieron las Comisiones Nacionales.

Estas comisiones, de servicio voluntario, en las que cada quien podía incluirse según el ministerio que podía asumir, fueron varias:

Comisión de Teología.

Comisión de Biblia.

Comisión de Análisis.

Comisión de Boletín.

Comisión de Publicaciones.

Comisión de Solidaridad.

Generaron, cada uno, sus propios instrumentos: talleres, cursos, publicaciones. Funcionaron con éxitos y con fracasos y, sin duda, fortalecieron la vida y la formación de las CEB. Las Comisiones colabora ron en la preparación y realización de los talleres nacionales y en algunos encuentros, nacionales.

Encuentros Nacionales de 1980 a 1996. Del 1 al 5 de mayo de 1980 se realiza el IX Encuentro Nacional en Nogales, Ver., con el objetivo de retomar los retos del Primer Encuentro Latinoamericano de CEB, celebrado en Brasil, y plantear los retos que se descubren a nivel nacional, así como los pasos y líneas de acción y de organización para este momento. Del 6 al 10 de octubre de 1981 se realiza el X Encuentro Nacional en Tehuantepec, Oax., con el siguiente objetivo: "A partir de los tvtos de Nopies compadir_y celebrar como han ido caminando las CEB en la línea popular.

Del 6 al 9 de octubre de 1983 se lleva al cabo el XI Encuentro en Concordia, diócesis de Torreón, Coah., con el tema de “La Biblia en el Corazón y en la Vida del Pueblo”. Del 5 al 9 de febrero de 1986 nos reunimos en la bella ciudad de Oaxaca para el XII Encuentro Nacional con el objetivo de: "To- 21

1985-1986 Articulación política: el espacio, fue una de las articulaciones más significativas. Se trató de una instancia de apertura a los partidos políticos y organizaciones populares. El objetivo fue entrar en diálogo sistemático con aquellos militantes creyentes, para oír sus demandas y propuestas políticas y llevar a cabo un análisis permanente, estructural y coyuntural. Sanas orientaciones desde el comienzo llevaron a las CEB mexicanas a dar pasos muy claros en cuanto a la libertad de cada uno al interior de las CEB, en cuanto a su compromiso político dentro de un sano pluralismo, con la dimensión obligada de la fe.

La formación básica en los contenidos teológicos, asumidos desde el método teológico-pastoral del ver, juzgar y actuar, que luego las comunidades ampliaron al evaluar y celebrar, abrieron camino a una fe comprometida. Así surgió el compromiso que llevó a articular a las comunidades y las demandas de la sociedad, de los derechos humanos, de las luchas populares, de la organización popular. A estas inquietudes se le dio seguimiento en el Taller Nacional "CEB y Movimientos Populares”, realizado del 6 al 16 de octubre de 1980 en la casa de Sta. Úrsula en México, D. F.

La formación política sería retomada de manera específica a nivel nacional en diversas ocasiones. Por ejemplo: en 1985 se tuvo un importante taller nacional con el tema de Análisis de la Coyuntura Electoral los días 30 y 31 de enero en Sta. Ursula en el D. F.; en 1987 se realizó el taller nacional de CEB y Compromiso Político, del 18 al 27 de agosto en Teoccio, Ver. para las regiones del Sur de la República, y del 15 al 24 de septiembr de 1987 en Guadalajara, abarcando las regiones del Norte.

La solidaridad. Otra experiencia de articulación se dio desde la solidaridad. La presencia en México de algunos cristianos perseguidos que tuvieron que abandonar sus países, como El Salvador y Guatemala, se hizo sentir en México por el 80. Las CEB los acogieron y su testimonio comenzó a dinamizar nuestra solidaridad muy referida en ese tiempo a Centroamérica. Así fue el apoyo solidario dado a El Salvador, acogiendo un permanente flujo de emigrantes, refugiados políticos, jóvenes en desbanda que encontraron acogida en nuestras comunidades. Y no sólo acogida, sino orientación y apertura fraternal y eclesial.

Igualmente los refugiados de Guatemala y Nicaragua. La presencia en Nicaragua de 1984 a 1988 con brigadas de corte de café y otras demandas solidarias, así como el apoyo a la revolución Cubana tratando de romper el injusto bloqueo económico impuesto por el gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano. Surgieron en todos los niveles diversos grados de solidaridad, vinculados a aquel comité de solidaridad en los 80 del Secretariado Internacional de Solidaridad con América Latina, "Oscar A. Romero".

Fluyó entre los pobres una solidaridad permanente y vinculada, articulada al Secretariado. La sede de las CEB fue cuna de varios Comités, como el de Nicaragua, Cuba, Haití... Esta articulación fue más allá de México, convirtiéndose en una solidaridad Latinoamericana que hizo presente a las CEB mexicanas en el continente, de suerte que la articulación en estos niveles políticos y humanos pasó fundamentalmente por la Iglesia de los Pobres a través de las Comunidades.

Dimensión Latinoamericana

Otra importante articulación dentro de la comunión eclesial fue la dimensión latinoamericana. Pronto las Comunidades de México se hicieron presentes dentro del movimiento eclesial de la Iglesia de los Pobres, que se hacia presente en Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Centroamérica. La presencia de las CEB de México fue determinante en el impulso a un intercambio y articulación Latinoamericana.

El primer encuentro latinoamericano no oficial, celebrado en Brasil en 1980, en la diócesis de Volta Redonda, fue impulsado en gran parte por México y convocado por Don Waldir, obispo de la sede, con el objetivo de intercambiar experiencias de las comunidades y reflexionar para clarificar, madurar y dinamitar el proceso de las CEB. Participaron seis países: Brasil, México, Perú, Guatemala, El Salvador y Ecuador. Asistieron miembros de la base, asesores y Don Arturo Lona obispo de Tehuantepec.

El segundo encuentro tiene lugar en Ecuador en julio de 1984, con una participación de once países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Puerto Rico, Estados Unidos y El Salvador. Asisten delegados de la base, asesores y dos obispos: Don Serafin Vázquez, de Cd. Guzmán, y Don Pepe llaguno, de La Tarahumara. Ahí mismo es reconocido el papel impulsor de las CEB de México. Se reflexiona sobre la práctica profética, la comunidad cristiana como alternativa de servicio, para fortalecer la comunidad y la organización popular y la espiritualidad de la Iglesia de los Pobres.

En este período funciona muy bien una coordinación latinoamericana por regiones: Andina, Centroamericana, Cono Sur. El padre José Sánchez, de la diócesis de Cd. Guzmán es el, coordinador de la región Centroamericana.

El III Encuentro se realiza en octubre de 1988 en Río Blanco, Ver, y con alegría recibimos a nuestros representantes latinoamericanos. El tema fue “Las CEB y la Evangelización en América Latina”. La representatividad de los países sigue aumentando. Es significativo notar que sólo el obispo de la sede, Don Sergio Obeso, estuvo de tiempo completo por parte de los obispos mexicanos.

En septiembre de 1992 se lleva a cabo el IV Encuentro Latinoamericano en Sta. María Río Grande do Sul, Brasil, celebrando los 500 años de evangelización en América. La Asamblea Nacional de Animadores envía una delegación de cinco personas. No asiste ningún obispo por parte de México.

México sigue ejerciendo un papel impulsor, pero ahora queda establecida una coordinación y sede para el siguiente encuentro que se programa para Argentina. El Sr. Obispo Femando Lugo, de Paraguay, convoca al V Encuentro Latinoamericano, con el tema de “La Erradicación de la Pobreza”. La brevedad del encuentro y los cambios en la programación causan confusión y México por primera vez no asiste.

El VI Encuentro se lleva a cabo en Brasil en julio de 1997 en Sao Luis, Ma. Asisten dos presbíteros, uno elegido en la Asamblea de Animadorei Regionales y el otro por el Equipo Nacional Animador. México pudo expresar la mucha vida de sus comunidades, participando igualmente de cuanto surgía en el marco mayor, apuntalando una unidad y comunión eclesial latinoamericana.

En 1992 participamos en el encuentro de la Asamblea Pueblo de Dios, celebrada en Ecuador. En la segunda asamblea del pueblo de Dios celebrada en 1996 en Colombia no tuvimos participación. Sin duda alguna las Comunidades en México hemos caminado cualitativa y cuantitativamente en organización y articulación. Los nidos marcaron el rumbo y la forma, pero siempre flexibles y abiertos a lo que el proceso va requiriendo. Esta memoria está referida en gran parte a la acción llevada a cabo desde el Equipo Central, y sin duda alguna no agota las muchas experiencias de articulación que se han dado en las Regiones y Diócesis, que sería sumamente interesante recordar y sistematizar.

1980 A 1996

Encuentros Nacionales. Del 1 al 5 de mayo de 1980 se realiza el IX Encuentro Nacional en Nogales, Ver., con el objetivo de retomar los retos del primer encuentro latinoamericano de CEB, celebrado en Brasil, y plantear los retos que se descubren a nivel nacional, así como los pasos y líneas de acción y de organización para este momento.

Del 6 al 10 de octubre de 1981 se realiza el X Encuentro Nacional en Tehuantepec, Oax., con el siguiente objetivo: "A partir de los trtos de No ,gases compartir_y celebrar como han ido caminando las CEB la línea deípmcesopopuiar.

Del 6 al 9 de octubre de 1983 se lleva al cabo el XI Encuentro en Concordia, diócesis de Torreón, Coah., con el tema de “La Bibiia en el Corazón y en la Vida del Pueblo”.

Del 5 al 9 de febrero de 1986 nos reunimos en la bella ciudad de Oaxaca para el XII Encuentro Nacional con el objetivo de retomar los retos del primer encuentro latinoamericano de CEB, celebrado en Brasil, y plantear los retos que se descubren a nivel nacional, así como los pasos y líneas de acción y de organización para este momento.

Del 6 al 10 de octubre de 1981 se realiza el X Encuentro Nacional en Tehuantepec, Oax., con el siguiente objetivo: "A partir de los trtos de No ,gases compartir_y celebrar como han ido caminando las CEB la línea deípmcesopopuiar.

Del 6 al 9 de octubre de 1983 se lleva al cabo el XI Encuentro en Concordia, diócesis de Torreón, Coah., con el tema de “La Bibiia en el Corazón y en la Vida del Pueblo”.

Del 5 al 9 de febrero de 1986 nos reunimos en la bella ciudad de Oaxaca.

En octubre de 1988 las Comunidades se dan cita para Celebrar el XIII Encuentro en Río Blanco, Ver., con el tema "Las CEB y su Compromiso Político”. Los tres días anteriores se realizó el III Encuentro Latinoamericano de CEB.

Del 19 al 23 de febrero de 1992 el Encuentro se realiza en la diócesis de Cd. Guzmán con el siguiente objetivo general: en el marco de los 500 años, celebrar, intercambiar y conocer los 20 años de caminar de las CEB en México para proyectar su fuerza evangelizadora.

Del 8 al 12 de octubre de 1996 la gran fiesta en la diócesis de Tehuantepec, con el XV Encuentro Nacional, y cuyo objetivo fue "Fortalecer nuestra fraternidad, resistencia y esperanza”. Compartiendo y celebrando experiencias de organización y trabajo como pueblo pobre y creyente para seguir siendo fermento del Nuevo Modelo de Iglesia, y avanzar en la construcción de una sociedad justa y solidaria, signo del Reino.

INTRODUCCIÓN

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son una nueva forma de ser Iglesia que nace desde los pobres bajo el soplo del Espíritu, un modelo eclesial impulsado por la fuerza renovadora del Concilio Vaticano II.

Las CEB, en México, nacieron como una flor sin defensa, sin mucho apoyo. Para que pudiera seguir viviendo, creciendo y madurando, fue necesario tejer redes de articulación que les permitieron desarrollar su identidad.

De la imagen del cuerpo humano que propone San Pablo (1 Cor 12-31), podemos clarificar el sentido de la articulación y su importancia para la vida de la comunidad. Los miembros, siendo distintos entre sí (boca, manos, pies...) están articulados por nervios y tendones que les permiten comunicarse y desarrollar su trabajo sin estorbarse unos con otros, más bien complementándose. Este es el sentido de la articulación en las CEB, cada persona, cada comunidad, cada parroquia, cada diócesis, cada región sabe que su aporte favorece la marcha general de todo el proceso.

La articulación de las CEB, es básicamente la misma que en sus inicios, sólo que más grande y con mayor madurez. Inició en los años 70, conformándose de abajo hacia arriba:

  1. Partiendo de la vida, de la base, nacía una comunidad.
  2. Esa comunidad, una vez identificada como tal, elegía su propio animador(a).
  3. Varias comunidades cercanas, en un barrio, en un pueblo o en una parroquia se reunían para compartir sus experiencias, apoyarse mutuamente y nombraban a un(a) animador(a) parroquial.
  4. A medida que las comunidades se extendían a lo largo y ancho de una determinada diócesis, esas comunidades elegían a su animador(a) diocesano(a).
  5. Conforme surgieron diócesis cercanas, se integró otra realidad, la región. E igualmente entre los(as) animadores(as) diocesanos(as) se elegía al animador(a) regional.
  6. Finalmente se constituyó la Asamblea Nacional de Animadores (ANA), integrada por los(as) animadores(as) diocesanos(as) y los(as) animadores(as) regionales. La ANA vio conveniente elegir un Equipo Nacional Animador (ENA) que diera seguimiento a los acuerdos nacionales.
  7. Conforme el proceso lo requirió, se formaron equipos de trabajo responsables de tareas específicas delegadas por la ANA o por el ENA.

La articulación implica:

  • Enlazar todos los niveles de CEB entre sí.
  • Enlazar a las CEB en diversas instancias de Iglesia.
  • Vincular a las CEB con organizaciones ciudadanas.
  • Abrir canales de interlocución con la sociedad política porque su aporte contribuye a la construcción de la Iglesia y de una sociedad justa y solidaria.

El sentido último de la articulación es posibilitar la continuidad del proyecto comunitario de las Comunidades Eclesiales de Base.

FRUTO DE LA ARTICULACIÓN

La articulación de las CEB en todos sus niveles posibilita:

  • Espacios de encuentro que son fuente de motivación e interpelación, un referente para el intercambio de experiencias e información, un lugar para impulsar acciones conjuntas, un momento para celebrar con esperanza la fe.
  • Polos de Articulación. A nivel nacional se logran grandes consensos y unidad en la acción. Con la participación de todos, se definen retos, se acuerdan líneas generales de acción, se promueve la reflexión de temas específicos que a su vez son asumidos con creatividad y libertad por las CEB de los diferentes niveles.
  • Compartir recursos, especialmente en el eje de formación. La articulación nacional permite que profesionales en diversas áreas asesoren procesos locales, diocesanos o regionales, que aislados unos de otros no contarían con este aporte.
  • Fuentes de apoyo eclesial. La participación de los Obispos en Encuentros y Asambleas anima a las CEB de todo el país porque experimentan un apoyo real de importante efecto simbólico para su caminar.
  • Un rostro visible. Las instituciones y personas que buscan comunicarse con las CEB encuentran instancias apropiadas para plantear y canalizar sus iniciativas en todos los niveles.
  • Fuentes de solidaridad. Las CEB ejercen su profetismo y su solidaridad con mucha mayor fuerza y eficacia gracias a su articulación nacional.

PRINCIPIOS GENERALES

Condiciones Eclesiales

Las CEB de México nacen desde la vida de las parroquias, por la influencia renovadora de Concilio Vaticano II. Este modelo eclesial, sin embargo, vive en permanente tensión: Por su fidelidad al proyecto de Jesús y su compromiso con el pueblo pobre es una Iglesia perseguida. Su naturaleza comunitaria y participativa se confronta, en ocasiones, con relaciones jerárquicas y de autoridad al interior de la Iglesia; su voluntad de renovación se encuentra constantemente con estructuras anquilosadas de modelos eclesiales anteriores.

Por iniciativa propia, desde los años 70, como un medio para superar las circunstancias adversas que se presentaron, las CEB empezaron a articularse, primero a nivel parroquial, posteriormente en las diócesis, en las regiones, y finalmente a nivel nacional. En cada nivel, la articulación dependió de diversos factores: el apoyo que recibían de sus pastores, la claridad del proceso, su vitalidad, la asesoría con la que contaban, la organización social de sus localidades... Desde sus orígenes la articulación de las CEB es flexible en todos sus niveles porque asume la diversidad de procesos que integra. Cada proceso define la forma más adecuada para articularse, incluido el tipo de representatividad y periodicidad.

La articulación es producto de las condiciones eclesiales que, en cada etapa, se vivieron. Ello implica que, de modificarse las circunstancias que dieron origen a esta articulación, las CEB tienen la capacidad de adecuar sus redes a los nuevos tiempos. La articulación es un medio para seguir creciendo, no un fin en sí mismo.

Comunión Eclesial

Las CEB tienen una eclesialidad basada en el principio de comunión. Son un nuevo modelo eclesial inspirado por el Espíritu Santo a la Iglesia y como tal, caminan con profundo sentido de unidad y pertenencia. No por ello, renuncian a su misión o a su sentido profético pues su praxis está fundamentada en la Sagrada Escritura y en el Magisterio de la Iglesia.

Las CEB procuran participar activamente en todas las instancias y niveles eclesiales: la parroquia, los ministerios, las comisiones diocesanas, las comisiones episcopales a nivel nacional, en donde su aporte sea requerido.

Vinculación Social

Las CEB tienen una incidencia social basada en el principio de solidaridad. Este nuevo modelo de Iglesia contribuye, desde los(as) pobres y excluidos (as), a la construcción de una sociedad justa y solidaria.

Por su incidencia social las CEB se vinculan con organismos e instituciones que estén claramente a favor de la vida, que favorezcan a los pobres, que impulsen una organización fraterna, que promuevan la justicia, la dignidad de las personas, la participación ciudadana, la solidaridad, la paz, los derechos humanos, la democracia y la protección del medio ambiente.

Dos fuerzas de la articulación

La articulación nacional se asienta sobre un doble principio: autonomía y consenso teológico-pastoral.
La autonomía implica que cada grupo, cada pueblo, cada parroquia, cada diócesis, cada región toma y asume las decisiones que considera más convenientes para su propio proceso. Son los niveles básicos los que definen los niveles de articulación. Este sentido de autonomía genera un ambiente democrático en las CEB, un sentido de responsabilidad plena en cada nivel y de corresponsabilidad con el proceso nacional. La autonomía es un elemento característico de este modelo eclesial que surge desde la base.

El consenso teológico-pastoral es la fuerza unificadora del proceso nacional. Se logra un gran sentido de cuerpo debido al consenso teológico-pastoral que nace de todas las CEB. Hay un acuerdo comunitario en elementos teóricos y metodológicos, en cuanto a retos y obstáculos, tácticas y estrategias. Tanto las Asambleas como los Encuentros son instancias que generan consensos. Esto explica la similitud entre las comunidades del campo y la ciudad, del norte y del sur, recientes o antiguas. Una misma espiritualidad, una misma eclesiología, un mismo compromiso, un mismo sujeto: el pueblo; dan unidad y cohesión a la articulación nacional.

Tenayuca 350, Col. Sta. Cruz Atoyac. Del. Benito Juárez, C. P. 03310. México, D. F.
Estamos en esquina con Eje 7A-Sur Emiliano Zapata, entre Ixcateopan y Cuauhtémoc
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El siguiente artículo es una ponencia de José Sánchez Sánchez en la Universidad La Salle, Ciudad de México, 26 de octubre de 2016.
El Papa Francisco, desde el inicio de su servicio pastoral, se ha mostrado muy atento a la situación actual del mundo y de la Iglesia. Desde el primer viaje a Brasil, (27 de Julio del 2013) con motivo de la Jornada Mundial de la juventud, tanto con sus palabras como con sus gestos ha manifestado dos actitudes que se han hecho características del estilo de su acción pastoral: la cercanía y el discernimiento. Él no quiere estar alejado de las personas y de los problemas por los que pasa el mundo.  El también no quiere que la Iglesia actual esté encerrada en sí misma y en sus problemas, sino que quiere que esté con las puertas abiertas para salir a la calle y estar en contacto cercano con las gentes comprometiéndose con ellas en su problemática. Su principal preocupación es discernir qué es lo que Dios pide a la Iglesia hoy. 
 
LA COMUNIDAD Y EL TEJIDO SOCIAL EN EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO
 
La comunidad y el tejido social en el magisterio del papa Francisco,kdñskjñlkjsdñlkjñlkjsad

 

 

 

 

El siguiente artículo es una ponencia de José Sánchez Sánchez en la Universidad La Salle, Ciudad de México, 26 de octubre de 2016.
El Papa Francisco, desde el inicio de su servicio pastoral, se ha mostrado muy atento a la situación actual del mundo y de la Iglesia. Desde el primer viaje a Brasil, (27 de Julio del 2013) con motivo de la Jornada Mundial de la juventud, tanto con sus palabras como con sus gestos ha manifestado dos actitudes que se han hecho características del estilo de su acción pastoral: la cercanía y el discernimiento. Él no quiere estar alejado de las personas y de los problemas por los que pasa el mundo.  El también no quiere que la Iglesia actual esté encerrada en sí misma y en sus problemas, sino que quiere que esté con las puertas abiertas para salir a la calle y estar en contacto cercano con las gentes comprometiéndose con ellas en su problemática. Su principal preocupación es discernir qué es lo que Dios pide a la Iglesia hoy. 
 
LA COMUNIDAD Y EL TEJIDO SOCIAL EN EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO
 
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